verguenza oso

CÓMO “PIFIARLA” CON EL GRAN AMOR DE TU VIDA: EL REENCUENTRO

Casi todos hemos tenido en nuestra vida un gran amor, o una gran pasión que nos ha marcado para siempre, esa persona a la que nunca hemos podido olvidar y  que, aún sin querer, nos ha servido de listón comparativo en el resto de nuestras relaciones sentimentales.

¿Qué ocurre cuando la vida te da la oportunidad de reencontrarte con esa persona, muchos años después, y descubres que sigue siendo muy especial para ti? Porque claro, puede ser que se haya convertido en un calvo con tripa cervecera y salgas corriendo… pero ¿ y cuando no es así, cuando ves que sigue tan guapo e interesante como siempre y tu corazón late al ritmo de una emoción que no puedes controlar?

Pues pueden suceder dos cosas:

  1. Si revives una increible noche de amor que abre la posibilidad a otros encuentros futuros e incluso a un tórrido fin de semana en la ciudad dónde él vive… no sigas leyendo este post, no lo necesitas. Disfruta!
  2. Si te pueden los nervios, te caes con todo el equipo, y gracias a ello, el hombre en cuestión seguramente va a desaparecer de tu vida y a ti solo te queda el martirizarte por lo que pudo ser y no fue…. pasa al siguiente párrafo.

Porque obviamente, como no podía ser de otra manera, a mi me pasó lo segundo.

Nos conocimos en un garito de los bajos de Arguelles allá por el 98 y tuvimos una apasionada, tormentosa y corta relación de dos meses. Él, al que llamaré Luis (más que nada porque se llama así realmente y paso de cambiar el nombre), me hizo vibrar en todos los sentidos como nunca nadie antes, ni nadie después ha conseguido Durante los dos años siguientes seguí viéndole más o menos cada fin de semana hasta que conocí a mi futuro exmarido y, como es lógico, le perdí la pista. Hace unos cuatro años le encontré en Linkedin (maravillas de la vida moderna) y recuperamos el contacto, pero ayyyy, él había emigrado a Alemania como tantos otros, por lo que un reencuentro físico se hacía bastante complicado. Durante este tiempo nos hemos intercambiado algún email y nos hemos enviado algún whatsapp. Descubrí que me gustaba el hombre en el que se había convertido al leer sus escritos y escuchar la música que compone. Pero no quedamos.

A finales del año pasado me invita a pasar un fin de semana con él en Berlin. Acto seguido se me rompe el embrague del coche y la posibilidad del viaje se esfuma.

Llega las navidades y viene a Madrid. Esta vez sí que nos vemos (me asegura).

Y llega el día D y la hora H.

20:30: Hemos quedado en Tribunal a tomar algo. Me veo horrorosa y estoy de los nervios. Le gustaré? Me gustará? Sentiré algo? Pasará algo? Y si no viene? El momento se acerca…

20:45h. Me envía Whatsapp, “me retraso”.

20:47h. Me meto en un bar a esperar y me pido una caña, a  ver si así me relajo y hago tiempo… uff, si parece agua… ¡camarero otra!

21:15h: Un tio,  en el mismo bar,  me entra con una excusa tonta.  A ver chaval, voy a ver al amor de mi vida, no has elegido un buen momento (pero quieras que no, me da seguridad comprobar que a mis cuarenta y… sigo ligando en los bares). Venga va… otra caña.

21:35: whatsapp: “en cinco minutos estoy….”

El abrazo fue super intenso… genial. Estaba igual que siempre, como si no hubiesen pasado 15 años. Nos metimos en un sitio a tomar… un par de cañas dobles. Yo casi nunca bebo… así que, como deciros… a partir de ese momento lo recuerdo todo como una nebulosa. Nos besamos apasionadamente, nos fuimos juntos y…. terminé vomitando mi primera papilla.

FIN.

¿Cómo que fin????

Pues va a ser que si, que mi reencuentro terminó así. No es que nunca más supiese de él… Al día siguiente le agradecí su paciencia y le pedí disculpas y me dijo “no te fustigues”, que es algo así como pedirle al cielo que no sea azul o al mar que no tenga sal, vamos, que va en contra de la esencia de mi ser ¿ fustigarme yo? ¡Eso forma parte de mis encantos cariño! Pero tranquilo, no ha pasado nada que una semana de mindfullnes no pueda remediar.

Las más románticas de vosotras seguro que esperáis que esto no termine así, que haya otro capítulo en la historia de esos de comedia romántica americana… Yo me encuentro en la fase Expectativa 0.0, creedme, es lo mejor.

Pero como siempre, cada cosa que ocurre te enseña algo, y si no te sirve a ti (yo ya no tengo más amores de mi vida), al menos que tu experiencia le sirva a las demás. Así que aquí van mis pequeños consejillos por si alguna de vosotras se encuentra en una situación similar a la mía:

  1. No te pongas nerviosa. Los años han pasado por ti, pero también por él. Hazte a la idea de que vas a ver a un viejo amigo. Tener demasiado presente lo que sentiste por él en el pasado quizá haga que te sientas insegura.
  2. Si él no va a ser puntual no te metas en un bar a esperar, en tal caso es mejor que entres en una tienda y te compres algo que no necesitas.
  3. No bebas más de lo que bebes habitualmente, es más, bebe menos de lo que estás acostumbrada a beber (el alcohol es caca!!).
  4. Por lo demás se tu misma y disfruta de la agradable sorpresa que te ha deparado la vida, sin demasiadas expectativas.

 

Quién sabe, quizá dentro de otros 15 años me lo vuelva a encontrar y pueda aplicarme estos consejos. Espero recordarlos!!

 

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